CARIES DENTAL: El porqué, sus síntomas, tratamiento y prevención.

La caries es un proceso infeccioso que sufren los dientes y molares, en el que se genera una cavidad en el diente producida por la desmineralización que generan las bacterias al metabolizar los azúcares.

Las bacterias que forman parte del medio oral degradan los azúcares que ingerimos. En este proceso se generan ácidos que desmineralizan el esmalte del diente produciendo orificios y cavidades. Y para ello es necesario que coincidan 4 factores: 1.El huésped (la superficie de los dientes) 2.Microorganismos (Bacterias) 3.Alimentos con azúcares e hidratos de carbono 4.Persistencia en el tiempo de la actuación de las bacterias.

Como vemos, los alimentos cursan un papel muy importante en la génesis de la caries.

Pero no sólo el tipo de alimento es importante, sino que también adquiere importancia el momento de la ingesta y la frecuencia.

Los alimentos más cariógenos son aquellos ricos en azúcar y potencialmente pegajosos o viscosos, que se adhieren al diente y permanecen más tiempo en boca, como pueden ser las golosinas, chocolates, bollerías, cereales azucarados, bebidas carbonatadas, zumos industriales, etc.

Síntomas y diagnóstico

Generalmente es un proceso indoloro en estadios iniciales, pero conforme se destruye el tejido y la caries adquiere mayor profundidad, cualquier estímulo como comer, beber o masticar puede generar sensibilidad o dolor.

Si la caries llega a la cavidad pulpar, donde se alojan los nervios y vasos sanguíneos del diente, el proceso se torna más grave y doloroso. Necesitando un tratamiento más complejo tal como la endodoncia o tratamiento de conductos.

Las herramientas de diagnóstico son simples:

– Examen dental realizado por tu dentista

– Estudio radiológico para evaluar la dimensión de la caries

Tratamiento

En fases iniciales, la caries se tratará con una simple obturación o reconstrucción de composite. Si la caries alcanza profundidad llegando a afectar al nervio, el tratamiento consistirá en realizar una endodoncia y posterior reconstrucción del diente o reconstrucción mediante incrustación.

Prevención

La higiene oral es imprescindible para evitar la aparición  de la caries dental, ello consiste en un cepillado después de cada comida y al menos el uso de hilo de seda una vez al día.

Reducir el consumo de alimentos azucarados y pegajosos también forma parte de la prevención de la caries. No comer entre horas evitará tener restos de alimentos entre los dientes hasta el cepillado.

Con frecuencia se recomienda la aplicación de flúor en gel o barniz para remineralizar las lesiones cariosas incipientes.

Existen, además, pastas de dientes y colutorios con mayor concentración de flúor. La presencia de flúor facilita la incorporación de calcio a los tejidos duros del diente y a su remineralización.

Es muy importante detectar a tiempo las caries dentales y no esperar a que aparezca dolor, ya que un tratamiento a tiempo es menos doloroso y menos costoso.

Para ello se recomienda una revisión por tu dentista cada 6 meses.

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